Aspectos Católicos de índole Universal, Nacional, Local y Parroquial
30 noviembre 2020
Evangelio del día 30 de Noviembre de 2020
Comentario:
Querida feligresía : hoy celebramos a San Andrés apóstol, hermano de Pedro y pescador como él. El evangelio de hoy nos habla de la vocación de los primeros discípulos. Andrés es buen ejemplo de hermano y apóstol, pues abrió sus sentidos al Señor y lo siguió sin reservas. Hoy debemos seguir al Señor como san Andrés, escuchar su mensaje y hacerlo vida entre nuestros hermanos, comunicando la buena nueva. Jesús eligió a hombres sencillos, a humildes pescadores; de modo que Jesús elige a los que quiere, por tanto hay que dejar a un lado el miedo y seguir el apostolado del Señor, desde el lugar donde nos encontremos.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
29 noviembre 2020
Evangelio del día 29 de Noviembre de 2020
Comentario:
Querida feligresía de Uribante y más allá : . El evangelio en éste día, nos pide que estemos atentos y vigilantes, porque en cualquier momento llegará el dueño de la casa. Hoy cuando comienza el Adviento, entramos de lleno en la preparación para vivir las promesas de Jesús que anuncia su llegada, no solo la del fin de los tiempos, sino también su permanencia en nuestras vidas. La iglesia nos mete de lleno en éste tiempo de espera, pero no como entes pasivos, sino con una actitud permanente, de dejarnos sorprender por Dios que todos los días sale a nuestro encuentro, sobre todo en los más necesitados.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
28 noviembre 2020
Evangelio del día 28 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos todos en Cristo: hoy la palabra de Dios , nos insiste en la necesidad de estar preparados, nos invita a estar atentos. La oración nos ayuda a estar listos y abiertos para cumplir la voluntad de Dios y recibir sus bendiciones .Es necesario vivir cada día en Cristo, así ésta palabra no se convertirá en una sentencia, sino en una espera dichosa del Reino de Dios. Jesús quiere que cambiemos las preocupaciones de la vida, por expectativas de fe. Hoy se hace imprescindible redoblar el espíritu de oración, el verdadero encuentro con Dios, para obtener la fuerza y la luz que nos permita sensibilizarnos del dolor ajeno y crecer en la esperanza de Dios que vendrá a nuestro encuentro.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
27 noviembre 2020
Evangelio del día 27 de Noviembre de 2020
Comentario:
Querido feligresía de Uribante y más allá : el evangelio de hoy , nos habla de los acontecimientos relacionados con el fin de los tiempos, cuando el Señor volverá glorioso. Jesús quiere que podamos identificar las señales de los tiempos, con la esperanza puesta en él, valorando el amor y la vida. Ubicarnos en el momento presente, estar atentos y ser portadores de esperanza, es el mejor camino, para ir ganándonos la vida eterna. Hoy en medio de tantas preocupaciones, debemos fortalecer la fe, para saber que el Reino de Jesús está cerca, él nos pide que miremos los signos de la naturaleza y que esperemos su retorno con alegría y paz.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
26 noviembre 2020
Evangelio del día 26 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos: La palabra del Señor en éstos días, nos anima y fortalece en la espera de los tiempos de la liberación. Ante éstos textos apocalípticos, es normal que se sienta temor pero lo importante, es examinar nuestra vida y creerle a Jesús cuando nos dice ”cobren ánimo y levanten la cabeza” él es nuestra única esperanza, él viene a nosotros en cada eucaristía. La iglesia debe fortalecer la espera de Dios que está por llegar y cada uno, debemos sentirnos felices, siendo portadores de la luz que ilumina el rostro misericordioso de Dios Padre.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
25 noviembre 2020
Evangelio del día 25 de Noviembre de 2020
Comentario:
Queridos hermanos en Cristo: en el evangelio de hoy, Jesús les advierte a los discípulos que iban a enfrentar persecución por su causa, pero a su vez, los tranquiliza y asegura que si perseveran, él mismo será su apoyo y fortaleza. Es necesario recordar que el camino que lleva a seguir a Jesús, no es fácil y que la recompensa tampoco es terrenal, será dada en el cielo a los que cumplan los mandatos del Señor, por ello, tenemos que pedirle cada día, que nos mantenga firmes en la fe, para poder ser testigos y mensajeros de su evangelio y que a pesar de las dificultades que se presenten en la vida, el Señor , nos sostiene con su promesa, él es el amigo que nunca falla.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
24 noviembre 2020
Evangelio del día 24 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos de Uribante y más allá : En el evangelio de hoy, Jesús comienza prediciendo el final del templo de Jerusalén y quienes le escuchaban se quedaban aterrorizados, haciéndole preguntas acerca de cómo sería ese fin; sin embargo ,la misma palabra, nos da una expresión de confianza máxima en nuestro padre Dios. Es muy fácil que en tiempos de prueba, como los que vivimos hoy por la pandemia, estemos angustiados, pero no debemos olvidar, que Jesús nos recuerda que el futuro está en sus manos, y si permanecemos fieles a su palabra, podremos encontrar el camino, la verdad y la vida. Es tiempo de no dejarnos llevar por rumores y exceso de información que nos aterroriza, sino de trabajar, orar y confiar plenamente en el Señor, que es el dueño de nuestras vidas.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
23 noviembre 2020
Evangelio del día 23 de Noviembre de 2020
Comentario:
Queridos hermanos en Cristo : San Lucas , nos invita hoy a ser generosos de corazón. En el evangelio de hoy, vemos como Jesús, resalta la actitud de la viuda pobre, que depositó como ofrenda, todo lo que tenía para vivir. La verdadera generosidad es cuando nos desprendemos de algo que nos cuesta, eso también es vivir con la plena confianza en Dios, sabiendo que él siempre nos provee de lo necesario y que además está atento a las pequeñas acciones que hagamos y las premiará en el momento que lo considere. Todo lo que damos, lo hemos recibido de Dios, por lo tanto también debemos darlo sin reservas, sin esperar elogios ni aplausos. En éste tiempo difícil de confinamiento que estamos viviendo, Jesús nos está observando detenidamente, igual que en el relato del evangelio, para ver si somos capaces de compartir; es una oportunidad para practicar la verdadera caridad.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
22 noviembre 2020
Evangelio del día 22 de Noviembre de 2020
Comentario:
Queridos hermanos: San Mateo nos presenta hoy una escenificación del juicio final, donde se entrelazan la fe y las buenas obras. La práctica de las obras de misericordia con los más pequeños, es decir con los marginados, los pobres ,perseguidos, encarcelados y excluídos de la sociedad, es lo que definitivamente nos va a ser merecedores del Reino de Dios. Cuando Jesús venga a pedirnos cuentas de nuestra estadía en la tierra, lo hará solo basado en el amor que hemos dado a nuestros hermanos, de allí que es necesario en éstos tiempos de pandemia, internalizar el mensaje de Jesús y colocarnos del lado de los que más que sufren.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
21 noviembre 2020
Evangelio del día 21 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos: San Lucas destaca en el evangelio de hoy, cómo Jesús se dirige a los saduceos que niegan la resurrección y les afirma, que el estado de los resucitados corresponde a una vida nueva, a una creación nueva, que comparte la plenitud divina cerca del Padre. Nuestra fe se fundamenta en la Resurrección de Jesús, porque él mismo ha vencido a la muerte. Por Jesús, Dios nos da la vida eterna, de allí que debemos tener la esperanza puesta que a medida que la vida pasa y la eternidad se acerca, solo nos queda el amor de Dios, amor que debe traducirse en dicha, alegría y servicio, para ir escalando poco a poco el camino que nos lleve al encuentro con el Señor.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
20 noviembre 2020
Evangelio del día 20 de Noviembre de 2020
Comentario:
Querida feligresía de Uribante y más allá: San Lucas en el evangelio de hoy, narra un momento fuerte de Jesús, hace énfasis en el templo como la casa de oración. Al templo debemos llegar con anhelos, deseos, esperanzas, es Jesús mismo quien mora allí. Hoy vemos un rostro de Jesús enfadado, con quienes están dentro del templo, es decir la revisión profunda debe empezar por quienes servimos, la Iglesia no puede usarse para favorecer otros intereses, ni para privilegiar a una élite. El templo de Dios, es casa de oración, donde se busca el camino de salvación. Jesús nos pide hoy un cambio de rumbo. Nuestro cuerpo , también es templo vivo de Dios, allí está él transformándonos para que no nos salgamos de control; por ello hoy cuando nuestros templos están cerrados, tengamos la certeza que Jesús está en nuestro corazón y desde allí hagamos la oración sincera que nos permita alcanzar la paz interior.
Fátima Roa - Prolamador de la Palabra parroquial.
19 noviembre 2020
Evangelio del día 19 de Noviembre de 2020
Comentario:
Queridos hermanos: el evangelio de hoy narra la tristeza de Jesús, al llegar a Jerusalén y ver como encontró aquella ciudad y por ello pronuncia algunas palabras que dejan entrever un panorama muy sombrío. Hoy cuando la angustia y la incertidumbre están presentes en nuestras comunidades, tenemos que oír la voz de Jesús, que nos pide que volvamos a él, para encontrar caminos de paz y esperanza. Jesús hoy, también llora por nuestra sociedad, sumida en guerras, odios y conflictos; por ello es necesario oír el llamado de Jesús, que nos invita a la reflexión, a buscar la paz, que nace como fruto del amor y el perdón.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
18 noviembre 2020
Evangelio del día 18 de Noviembre de 2020
Comentario:
Querida feligresía de Uribante y más allá: en el evangelio de hoy, San Lucas, nos relata al igual que Mateo, la parábola de los talentos, donde Jesús nos señala la importancia de colocar al servicio de los demás todos los dones que hemos recibido gratuitamente. Todos tenemos que contribuir de alguna manera, en la construcción del Reino de Dios , pues él cada día nos exige actuar , nos pide que utilicemos bien las oportunidades, que nos esmeremos en trabajar por su reino y que no seamos como la tercera persona del evangelio que se paralizó por miedo, fue perezoso en el cumplimiento de su deber y soberbio en acusar al Señor. Mientras confiamos en Dios y nos entregamos a vivir según su evangelio, recibiremos mucho más de lo que damos.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
17 noviembre 2020
Evangelio del día 17 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos: San Lucas nos presenta un bello evangelio relacionado con la conversión de Zaqueo, hecho que ocurre al final del camino que Jesús está realizando hacia Jerusalén. Zaqueo, a pesar de ser considerado como un pecador, por su labor de recaudador de impuestos, tenía un fuerte deseo de ver quien era Jesús. Hoy nosotros debemos como Zaqueo, estar atentos, colocarnos en la ruta por donde pasa Jesús, porque él nunca nos falla, él nos conoce y nos llama por el nombre. Todo encuentro con Jesús es cambio, él no excluye a nadie, siempre que le abramos nuestro corazón arrepentido.
Hoy al igual que Zaqueo, debemos sentirnos amados por Jesús, salir a su encuentro y estar seguros de que entrará a nuestras vidas para llenarnos de paz interior y felicidad plena.
Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
16 noviembre 2020
Evangelio del día 16 de Noviembre de 2020
Comentario:
Hermanos en Cristo: San Lucas hoy nos presenta la escena del ciego de Jericó, donde se mezclan la sanación y la fe. También Jesús, le hace saber al ciego que la fe y la salvación están estrechamente unidas. Nosotros debemos salir apresurados al encuentro con el Señor, en cada dificultad que se nos presente, pero con una fe bien sólida, seguros que él nos escucha; pero a su vez no olvidar las proezas que hace en nuestra vida; por lo tanto, también es muy necesario la oración diaria de alabanza y acción de gracias. En éstos tiempos donde nuestras fuerzas desfallecen, debemos pedirle a Dios, que nos aumente el don de la fe, para poder reconocerle, creer en su palabra y acogerla en nuestras vidas y así, poder ir disipando la ceguera que no nos deja vivir en la esperanza de los hijos de Dios. Fátima Roa - Proclamador de la Palabra parroquial.
15 noviembre 2020
Evangelio del día 15 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN MATEO (25,14-15; 19-21). Hoy, Jesús nos narra otra parábola del juicio. Nos acercamos a la fiesta del Adviento y por tanto el final del año litúrgico está cerca. Dios, dándonos la vida, nos ha entregado también unas posibilidades más pequeñas o más grandes de desarrollo personal, ético y religioso. No importa si uno tiene mucho o poco, lo importante es que se ha de hacer rendir lo que hemos recibido.
El hombre de nuestra parábola, que esconde su talento por miedo al amo, no ha sabido arriesgarse. Quizá el núcleo de la parábola pueda ser éste: hemos de tener la concepción de un Dios que nos empuja a salir de nosotros mismos, que nos anima a vivir la libertad por el Reino de Dios.
La palabra "talento" de esta parábola que no es nada más que un peso que denota la cantidad de 30 Kilogramos de plata ha hecho tanta fortuna, que incluso ya se la emplea en el lenguaje popular para designar las cualidades de una persona. Pero la parábola no excluye que los talentos que Dios nos ha dado no sean sólo nuestras posibilidades, sino también nuestras limitaciones. Lo que somos y lo que tenemos, eso es el material con el que Dios quiere hacer de nosotros una nueva realidad.
La frase “a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará”, no es sino naturalmente, una máxima para animar al consumo y esto sólo se puede entender a nivel de amor y de generosidad.
La invitación hoy, es para que nosotros examinemos cuanto nos ha dado el Señor, lo hemos sabido realmente trabajar como es debido, cuestionarnos un poco no está mal, es solo saber si lo estamos haciendo bien; aprovechemos estos días de cuarentena, vamos a elevar los ojos a Dios a presentarle todo lo que hay en nuestras vidas, no es momentos de desanimarnos.
Nos hemos caracterizado por ser una tierra levítica y Pueblo de fe. Efectivamente, si correspondemos a los dones de Dios confiando en su ayuda, entonces experimentaremos que es él quien da el incremento: “Las historias de tantas personas sencillas, bondadosas, a las que la fe ha hecho buenas, demuestran que la fe produce efectos muy positivos y al revés: también hemos de constatar que la sociedad, con la evaporación de la fe, se ha vuelto más dura…” (Benedicto XVI).
Neida Méndez – Proclamador de la Palabra parroquial.
14 noviembre 2020
Evangelio del día 14 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (18,1-8). Hoy, en los últimos días del año litúrgico, Jesús nos exhorta a orar, a dirigirnos a Dios.
Podemos pensar cómo los padres y madres de familia que esperan que todos los días a que nosotros sus hijos les digamos algo, que le mostremos nuestro afecto amoroso.
Dios, que es Padre de todos, también nos espera del mismo modo, Jesús nos lo dice muchas veces en el Evangelio y sabemos que hablar con Dios es hacer oración.
La oración es la voz de la fe, de nuestra creencia en Él, también de nuestra confianza, y ojalá fuera también siempre manifestación de nuestro amor. Siempre nuestra oración debe ser perseverante y confiada, implorando siempre la misericordia de Dios, pero la mayoría de las veces también debe ser de petición de alguna gracia o favor. Y, aunque no se consiga de momento lo que se pide, sólo el poder dirigirse a Dios, el hecho de poder contarle a Él la pena o la preocupación, ya será la consecución de algo, y seguramente, aunque no de inmediato, sino en el tiempo, obtendrá respuesta, porque Dios nunca se hace el desentendido con sus hijos y más los que le piden y están siempre confiando en Él.
Estos días donde nuestras vidas han cambiado el ritmo de vivirla, por la crisis de salud que se vive a nivel mundial, nosotros quienes habitamos aquí en estas tierras benditas hemos sentido la bendición de Dios Padre, pues nuestra oración y las ganas de estar cerca de Jesús nos lleva a que Dios no desaparezca de nuestros pensamientos, confiando cada día en su misericordia y hacer de estos tiempos, días de perseverancia y confianza en el Señor.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
13 noviembre 2020
Evangelio del día 13 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (17,26-37). Hoy, en el texto del Evangelio son remarcados el final de los tiempos y la incerteza de la vida, no tanto para atemorizarnos sino para tenernos bien precavidos y atentos, preparados para el encuentro con nuestro Creador; en vista a estar siempre preparados para buscar y cumplir la Voluntad de Dios.
La vigilancia constante y la preparación son el sello del discípulo vibrante y atento. Nosotros como discípulos, debemos estar preparados y vigilantes siempre. El secularismo ha echado raíces profundas en nuestra sociedad, la innovación y la rápida disponibilidad de cosas y servicios personales nos hace sentir autosuficientes y nos despoja de la presencia de Dios en nuestras vidas. Sólo cuando una tragedia nos golpea despertamos de nuestro sueño para ver a Dios en medio de nuestro “valle de lágrimas”, incluso debiéramos estar agradecidos por esos momentos trágicos, porque seguramente sirven para robustecer nuestra fe.
Estamos viviendo momentos y días difíciles donde nuestra fe se está viendo sacudida, pero es ahí cuando debemos recordar los grandes testimonios de hermanos y hermanas nuestras que dan su vida por la fe y por Cristo, la cual no será en vano. Así, nosotros luchamos por avanzar en el viaje de nuestras vidas en la sincera esperanza de encontrar a nuestro Dios, porque: “Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará”.
La invitación de hoy hermanos de Pregonero, no es otra sino la de no presumir de cosas que ofendan a Dios, vivir para Cristo Jesús. Es evidente que la vida en la carne se ha de perder necesariamente y que la vida en el espíritu, si no se comparte se debilita. Por este motivo, todos los santos, tomando como modelo a Jesús, que vivió intensamente para Dios y para los hombres, han dado generosamente su vida de multiformes maneras al servicio de Dios y de sus semejantes.
Neida Méndez – Proclamador de la Palabra parroquial.
12 noviembre 2020
Evangelio del día 12 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (17,20-25). FIESTA DE SAN JOSAFAT OBISPO MARTIR Hoy, los fariseos preguntan a Jesús una cosa que ha interesado siempre con una mezcla de interés, curiosidad y miedo: ¿Cuándo vendrá el Reino de Dios? ¿Cuándo será el día definitivo, el fin del mundo, el retorno de Cristo para juzgar a los vivos y a los difuntos en el juicio final?
Jesús dijo que eso es imprevisible, lo único que sabemos es que vendrá súbitamente, sin avisar, un acontecimiento repentino y a la vez, lleno de luz y de gloria. En cuanto a las circunstancias, la segunda llegada de Jesús permanece en el misterio, pero Jesús nos da una pista auténtica y segura: desde ahora “el Reino de Dios ya está entre vosotros” o bien: “dentro de vosotros”.
Este Reino, que comenzará imprevisiblemente “fuera”, puede comenzar ya ahora “dentro” de nosotros. El último día se configura ahora ya en el interior de cada uno. Si queremos entrar en el Reino el día final, tenemos que hacer entrar ahora el Reino dentro de nosotros. Si queremos que Jesús en aquel momento definitivo sea nuestro juez misericordioso, hagamos que Él ahora sea nuestro amigo y huésped interior.
Estos días de aislamiento social, por las que atraviesa el mundo entero y en que la geografía Uribantina no es ajena, donde vivimos ahora los días subrayados en no salir de casa, es donde más los debemos aprovechar y llevarnos a pensar más sobre ¿cómo está mi corazón?, ¿resuena en él la frase de que el reino de Dios está dentro de nosotros? No le tengamos miedo a ese día, solo debemos estar atentos, porque aquello que vemos tan lejos y que todavía no ha llegado, es ya ahora una realidad.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
11 noviembre 2020
Evangelio del día 11 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (17,11-19). FIESTA DE SAN MARTIN DE TOURS OBISPO Hoy, Jesús camina cerca de nosotros para hacernos vivir la escena de la curación de los diez leprosos y pasa con un aire realista, en la persona de tantos marginados como los hay en nuestra sociedad, los cuales se fijan en los cristianos para encontrar en ellos la bondad y el amor de Jesús.
En tiempos del Señor, los leprosos formaban parte del estamento de los marginados. De hecho, aquellos diez leprosos fueron al encuentro de Jesús en la entrada de un pueblo, pues ellos no podían entrar en las poblaciones, ni les estaba permitido acercarse a la gente. Con un poco de imaginación, cada uno de nosotros puede reproducir la imagen de los marginados de la sociedad, que tienen nombre como nosotros: inmigrantes, drogadictos, delincuentes, pobres, presos, niños de la calle y porque no ahora los enfermos de COVID_19, quienes en algunos casos son señalados por la sociedad.
Jesús quiere restablecerlos, remediar sus sufrimientos, resolver sus problemas; y nos pide colaboración de forma desinteresada, gratuita eficaz…. Por amor. Además, hacemos más presente en cada uno de nosotros la lección que da Jesús, somos pecadores y necesitados de perdón, somos pobres que todo lo esperan de Él. ¿Seríamos capaces de decir como el leproso “Jesús, maestro, ten compasión de mí?”. ¿Sabemos recurrir a Jesús con plegaria profunda y confiada?, ¿Imitamos al leproso curado, que vuelve a Jesús para darle gracias?
Por tanto, nosotros, hermanos en Cristo Jesús y habitantes de Pregonero, en la actualidad que se vive ¿cómo agradecemos a Jesús el gran don de la vida, propia y de la familia; la gracia de la fe, la santa eucaristía, el perdón de los pecados? ¿No nos pasa alguna vez que no le damos gracias por la eucaristía, aún a pesar de participar frecuentemente en ella? La eucaristía es, no lo dudemos nuestra mejor vivencia de cada día, vamos a ser agradecidos con el Dios de la vida, quien día a día nos abraza y nos mira con ojos de Padre bueno porque somos sus hijos y confiamos en Él.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
10 noviembre 2020
Evangelio del día 10 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (17,7-10). FIESTA DE SAN LEON MAGNO, PAPA Y DOCTOR DE LA IGLESIA Hoy, la atención del Evangelio no se dirige a la actitud del amo, sino a la de los siervos. Jesús invita a sus apóstoles, mediante el ejemplo de una parábola a considerar la actitud de servicio: el siervo tiene que cumplir su deber sin esperar recompensa. No obstante, ésta no es la última lección del Maestro acerca del servicio. Jesús más adelante no los llamará siervos, sino amigos. Los amigos no pasan cuentas, los siervos tienen que cumplir con su deber, mucho más los apóstoles de Jesús, sus amigos.
Debemos cumplir la misión encomendada por Dios, sabiendo que nuestro trabajo no merece recompensa alguna, porque lo hacemos gozosamente y porque todo cuanto tenemos y somos es un don de Dios.
Para el creyente todo es signo, para el que ama todo es don. Trabajar para el Reino de Dios es ya nuestra recompensa; por eso, no debemos decir con tristeza ni desgana que somos unos siervos inútiles; sino al contrario proclamar con alegría que somos aquellos elegidos que han sido llamado a transmitir el Evangelio.
En estos días, donde la pastoral se ha convertido en anunciarla y trabajarla a través del mundo digital, redes sociales y medios de comunicación, debemos tener presente que somos esos amigos de Jesús, los elegidos, los que desde casa dedicamos nuestra vida al servicio del Evangelio de Cristo con nuestro amor y entrega a la familia y porque no, al vecino; ese que sabemos que nos necesita y puede estar sediento de Dios, porque es en la oración, en el diálogo con el amigo, donde hallamos efectivamente el secreto y la fuerza de nuestro servicio.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
09 noviembre 2020
Evangelio del día 09 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN JUAN (2,13-22).- Hoy, se nos recuerda que aunque Dios no puede ser contenido entre las paredes de ningún edificio del mundo, desde muy antiguo el ser humano ha sentido la necesidad de reservar espacios que favorezcan el encuentro personal y comunitario con Dios.
Al principio del cristianismo, los lugares de encuentro con Dios eran las casas particulares, en las que se reunían las comunidades para la oración y la fracción del pan, la comunidad reunida era como también hoy es el templo santo de Dios.
Con el paso del tiempo, las comunidades fueron construyendo edificios dedicados a las reuniones litúrgicas, la predicación de la Palabra y la oración. Y así es como en el cristianismo, con el paso de la persecución a la libertad religiosa en el Imperio Romano aparecieron de las grandes basílicas.
En estos días de pandemia, donde los templos se encuentran cerrados, la invitación a la población de Pregonero es a no perder de vista que el verdadero lugar de encuentro del hombre con Dios, el auténtico templo, es Jesucristo. Por eso, él tiene plena autoridad para purificar la casa de su Padre y pronunciar estas palabras: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré”.
Gracias a la entrega de su vida por nosotros, Jesucristo ha hecho de los creyentes un templo vivo de Dios. Por esta razón, el mensaje cristiano nos recuerda que toda persona humana es sagrada, está habitada por Dios, y no podemos profanarla usándola como un medio.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
08 noviembre 2020
Evangelio del día 08 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN MATEO (25,1-13).- Hoy, se nos invita a reflexionar sobre el fin de la existencia; se trata de una advertencia del Buen Dios acerca de nuestro fin último; no juguemos pues, con la vida.
El final de cada persona dependerá del camino que se escoja; la muerte es consecuencia de la vida: prudente o necia, que se ha llevado en este mundo. Muchachas necias son las que han escuchado el mensaje de Jesús, pero no lo han llevado a la práctica. Muchachas prudentes son las que lo han traducido en su vida, por eso entran al banquete del Reino.
La parábola es una llamada de atención muy seria. No dejen que nunca se apague la lámpara de la fe, porque cualquier momento puede ser el último. El Reino está ya aquí, enciendan las lámparas con el aceite de la fe, de la fraternidad y de la caridad mutua. Nuestros corazones, llenos de luz, nos permitirán vivir la auténtica alegría aquí y ahora. Los que viven a nuestro alrededor se verán también iluminados y conocerán el gozo de la presencia del Novio esperado. Jesús nos pide que nunca nos falte ese aceite en nuestras lámparas. Por eso, cuando el Concilio Vaticano II, que escoge en la Biblia las imágenes de la Iglesia, se refiere a esta comparación del novio y la novia, y pronuncia estas palabras: “La Iglesia es también descrita como esposa inmaculada del Cordero inmaculado, a la que Cristo amó y se entregó por ella para santificarla, la unió consigo en pacto indisoluble e incesantemente la alimenta y la cuida. A ella, libre de toda mancha, la quiso unida a sí y sumisa por el amor y la fidelidad”. En medio de esta incertidumbre que estamos viviendo recordemos que Dios no nos abandona pero que hoy más que nunca queridos hermanos debemos tener las lámparas encendidas para que cuando escuchemos: “Ya está aquí el novio”, estemos preparados porque no “sabemos el día, ni la hora”.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
07 noviembre 2020
Evangelio del día 07 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (16,9-5).- Hoy, rodeados como estamos de un ambiente consumista, Jesús vuelve a acariciar nuestra conciencia para persuadirnos de las falsas felicidades. Y no lo hace cargándonos con prohibiciones, porque el camino de la santidad es ante todo una invitación a la felicidad. El Señor nos anima a trabajar, a gestionar el "dinero" de este mundo con rectitud de intención y con afán de servicio. Estamos llamados a lo más alto, a la caridad tratando las cosas de la tierra en un sentido constructivo. Sólo el amor, el darse a los demás es la verdadera medida de esa plenitud que Dios nos pide ya en esta vida.
Jesús habla de nuevo con autoridad: usa el “Yo os digo”, que tiene una fuerza peculiar, de doctrina nueva. Porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Nuestro Padre Dios nos quiere santos y nos señala hoy unos puntos necesarios para alcanzar la santidad y estar en posesión de lo verdadero: la fidelidad en lo pequeño, la autenticidad y el no perder de vista que Dios conoce nuestros corazones. Nuestras jornadas suelen estar configuradas por lo que llamamos “la normalidad”: el mismo trabajo, las mismas personas, unas prácticas de piedad, la misma familia. En estas realidades ordinarias es donde debemos realizarnos como personas y crecer en santidad.
Aprovechemos los momentos que hoy vivimos, los cuales nos deben de llevar a examinar bien nuestra conciencia, cada noche nos ayudará a vivir con rectitud de intención y a no perder nunca de vista que Dios lo ve todo, hasta los pensamientos más ocultos, como aprendimos en el catecismo y que lo importante es agradar en todo a Dios, nuestro Padre, a quien debemos servir por amor, teniendo en cuenta que ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro.
Nunca lo olvidemos: “Sólo Dios es Dios” (Benedicto XVI).
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
06 noviembre 2020
Evangelio del día 06 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (16,1-8).- Hoy, el Evangelio nos presenta una cuestión sorprendente a primera vista. En efecto, dice el texto de san Lucas: “El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente”. Evidentemente, no se nos propone aquí que seamos injustos en nuestras relaciones, y menos aún con el Señor. No se trata, por tanto, de una alabanza a la estafa que comete el administrador. Lo que Jesús manifiesta con su ejemplo es una queja por la habilidad en solucionar los asuntos de este mundo y la falta de verdadero ingenio por parte de los hijos de la luz en la construcción del Reino de Dios.
Todo ello nos muestra una vez más que el corazón del hombre continúa teniendo los mismos límites y pobrezas de siempre. En la actualidad hablamos de tráfico de influencias, de corrupción, de enriquecimientos indebidos, de falsificación de documentos... Más o menos como lo que sucedía en la época de Jesús. Pero la cuestión a todo esto que se nos plantea es doble: ¿Acaso pensamos que podemos engañar a Dios con nuestras apariencias, con nuestra mediocridad como cristianos? Y, al hablar de astucia, tendríamos también que hablar de interés. ¿Estamos interesados realmente en el Reino de Dios y su justicia? ¿Es frecuente la mediocridad en nuestra respuesta como hijos de la luz? Jesús dijo también que allí donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón. ¿Cuál es nuestro tesoro en la vida? Debemos examinar nuestros anhelos para conocer dónde está nuestro tesoro.
Quizás hoy hermanos de mi Pueblo de Pregonero, ante el Señor tendremos que plantearnos cuál ha de ser nuestra astucia como hijos de la luz, es decir nuestra sinceridad en las relaciones con Dios y con nuestros hermanos.” En verdad, la vida es siempre una opción: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre bien y mal…En definitiva dice Jesús: “hay que decidirse”» (Benedicto XVI).
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
05 noviembre 2020
Evangelio del día 05 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (15,1-10).- Hoy, el evangelista de la misericordia de Dios nos expone dos parábolas de Jesús que iluminan la conducta divina hacia los pecadores que regresan al buen camino. Con la imagen tan humana de la alegría, nos revela la bondad de Dios que se complace en el retorno de quien se había alejado a causa del pecado. Es como un volver a la casa del Padre, el Señor no vino a condenar el mundo, sino a salvarlo y lo hizo acogiendo a los pecadores que con plena confianza se acercaban a Jesús para oírle, ya que él les curaba el alma, como un médico cura el cuerpo de los enfermos.
Los fariseos se tenían por buenos y no sentían necesidad del médico, y es por ellos -dice el evangelista- que Jesús propuso las parábolas que hoy leemos. Si nosotros nos sentimos espiritualmente enfermos, Jesús nos atenderá y se alegrará de que acudamos a Él. Si, en cambio, como los orgullosos fariseos pensamos que no es necesario pedir perdón, el médico divino no va a obrar en nosotros.
Sentirnos pecadores lo hemos de hacer cada vez que recitamos el Padrenuestro, ya que en él decimos “perdona nuestras ofensas” .... ¡Y cuánto hemos de agradecerle que lo haga! ¡Cuánto agradecimiento también hemos de sentir por el sacramento de la reconciliación que ha puesto a nuestro alcance tan compasivamente! Que la soberbia no nos lo haga menospreciar. San Agustín nos dice que Jesucristo, Dios Hombre, nos dio ejemplo de humildad para curarnos del “tumor” de la soberbia, “ya que gran miseria es el hombre soberbio, pero más grande misericordia es Dios humilde”.
La invitación pues que debemos asumir hoy en medio de esta tempestad que nos arropa a todos, donde la única vía es buscar la medicina, el médico, para aliviar nuestra enfermedad corporal, es la de volver los ojos a al “médico divino” que mencione anteriormente, alejar de nosotros todo lo que nos hace daño al cuerpo y el alma, aceptar la lección que Jesús da a los fariseos que es ejemplar también para nosotros; no podemos alejar de nosotros a los pecadores. El Señor quiere que nos amemos como él nos ha amado y hemos de sentir gran gozo cuando podamos llevar una oveja errante al redil o recobrar una moneda pérdida.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
04 noviembre 2020
Evangelio del día 04 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (14,15-24).-Hoy contemplamos a Jesús en camino hacia Jerusalén. Allí entregará su vida para la salvación del mundo, los discípulos, al andar con Jesús que les precede, deben aprender a ser hombres nuevos. Ésta es la finalidad de las instrucciones que el Señor expone y propone a quienes le siguen en su ascensión a la “Ciudad de la paz”.
Discípulo significa “seguidor”, seguir las huellas del Maestro, ser como él, pensar como él, vivir como él. El discípulo convive con el Maestro y le acompaña, hemos oído de su boca muchas veces que Dios es el primer valor de la existencia, sea admirado la relación entre Jesús y el Padre celestial, así como la dignidad y la confianza con la que oraba al Padre.
Hoy el Señor nos habla en términos claros; el auténtico discípulo ha de amar con todo su corazón y toda su alma a nuestro Señor Jesucristo, por encima de todo vínculo, incluso del más íntimo, él ocupa el primer lugar en la vida del seguidor. Dice san Agustín: “Respondamos al padre y a la madre: ‘Yo os amo en Cristo, no en lugar de Cristo’”. El seguimiento precede incluso al amor por la propia vida. Seguir a Jesús, al fin y al cabo, comporta abrazar la cruz, sin cruz no hay discípulo.
El llamado también es para nosotros, quienes nacimos en estas montañas Uribantinas donde Dios ha bajado su mirada de Padre bueno para hacer el llamado a tantos hombres y mujeres a ser sus discípulos, servidores de un rebaño que se lleva de la mano del Buen Pastor.
También los exhorto a la prudencia, es decir, a la virtud que dirige la actuación adecuada. Quien quiere construir una torre debe calcular si podrá afrontar el presupuesto. El rey que ha de combatir decide si va a la guerra o pide la paz después de considerar el número de soldados de que dispone. Quien quiere ser discípulo del Señor ha de renunciar a todos sus bienes. ¡La renuncia será la mejor apuesta!
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
03 noviembre 2020
Evangelio del día 03 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (14,15-24) FIESTA DE SAN MARTÍN DE PORRES.- Hoy, el Señor nos ofrece una imagen de la eternidad representada por un banquete. El banquete significa el lugar donde la familia y los amigos se encuentran juntos, gozando de la compañía, de la conversación y de la amistad en torno a la misma mesa.
Este relato nos habla de la intimidad con Dios Trinidad y del gozo que encontraremos en la estancia del cielo; todo lo ha hecho para nosotros y nos llama porque lo tiene todo preparado y nos quiere con Él; quiere a todos hombres y mujeres, a cada uno de nosotros a su lado.
Es necesario, saber si realmente queremos aceptar la invitación que nos ofrece Jesús, porque a pesar de saber que el cielo excede todas las más nobles aspiraciones humanas, somos capaces de rechazar la invitación divina y perdernos eternamente del mejor ofrecimiento que Dios puede hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre.
¡Qué gran responsabilidad! ¿Somos desdichadamente, capaces de cambiar a Dios por cualquier cosa?; Unos como leemos en el Evangelio de hoy, por un campo, otros por unos bueyes. Para concluir dejo unas interrogantes a mis hermanos de Pregonero, que sólo se podrán responder en el silencio de nuestro interior: ¿Tú y yo, por qué somos capaces de cambiar a aquél que es nuestro Dios y su invitación? Hay quien lo hace por pereza, por dejadez, por comodidad dejando de cumplir sus deberes de amor para con Dios. ¿Tan poco vale Dios, que lo sustituimos por cualquier otra cosa? Que al final nuestra respuesta al ofrecimiento divino sea siempre un sí, lleno de agradecimiento y de admiración.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
02 noviembre 2020
Evangelio del día 02 de Noviembre de 2020
EVANGELIO, TOMADO DE SAN JUAN (12,23-28) CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS.- Hoy el Evangelio evoca un hecho fundamental del cristiano: la muerte. “La Iglesia no ruega por los santos como ruega por los difuntos, que duermen en el Señor, sino que se encomienda a las oraciones de aquéllos y ruega por éstos”, decía san Agustín en un Sermón.
Una vez al año, por lo menos, los cristianos nos preguntamos sobre el sentido de nuestra vida y sobre el sentido de nuestra muerte y resurrección. Es el día de la conmemoración de los fieles difuntos, de la que san Agustín nos ha mostrado su distinción respecto a la fiesta de todos los Santos.
Los sufrimientos de la Humanidad son los mismos que los de la Iglesia y sin duda tienen en común que todo sufrimiento humano es de algún modo privación de vida. Por eso, la muerte de un ser querido nos produce un dolor tan indescriptible sólo en la fe podemos redimensionarlo. Así, los hombres siempre han querido honrar a los difuntos, la memoria -en efecto- es un modo de hacer que los ausentes estén presentes, de perpetuar su vida. Pero sus mecanismos psicológicos y sociales amortiguan los recuerdos con el tiempo. Y si eso puede humanamente llevar a la angustia, cristianamente, gracias a la resurrección, tenemos paz.
Hoy cuando la humanidad se encuentra tan temerosa a la muerte por lo que se vive, invitamos a recordar a los difuntos, orar por ellos y como lo vamos hacer desde nuestro interior, en la intimidad con Dios, y cada vez que oramos juntos, en la Eucaristía, no estamos solos ante el misterio de la muerte y de la vida, sino que lo compartimos como miembros del Cuerpo de Cristo. Más aún: al ver la cruz, suspendida entre el cielo y la tierra, sabemos que se establece una comunión entre nosotros y nuestros difuntos. Por eso, san Francisco proclamó agradecido: «Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la muerte corporal.
Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
01 noviembre 2020
Evangelio del día 01 de Noviembre de 2020
EVANGELIO TOMADO DE SAN MATEO (5,1-12) Domingo 01-11-2020 FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS.- Hoy Jesús nos regala el llamado Sermón de la Montaña, que no es otra cosa sino el gran relato de las bienaventuranzas, que fue proclamado a una gran multitud que se encontraba ahí escuchando al Maestro. Las bienaventuranzas son creativas, no cuantitativas son los puntos más determinantes con los cuales Jesús ha pretendido una nueva humanidad, un nuevo pueblo, donde se nos propone algo bien humano.
También allí, se plantea un auténtico esfuerzo por conquistar la gloria, la libertad y la paz. Se propone la pobreza que libera el corazón de muchas ataduras, la misericordia que introduce en las relaciones humanas la benevolencia y el perdón, la limpieza de corazón para juzgar y ser juzgados, la lucha por la justicia, porque Dios es justo.
Hoy la invitación que nos hace Jesús está en comunión con nosotros, al celebrar la gran fiesta de todos los santos, uniéndonos a ese amor que nos lleva al Padre, al Cristo Redentor y al Espíritu Santo. El amor que nos hace solidarios y solícitos para con nuestro prójimo. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno. Por esta profunda unidad, hemos de sentirnos cerca de todos los santos que, anterior a nosotros, han creído y esperado lo mismo que nosotros creemos y esperamos y sobre todo, han amado al Padre Dios y a sus hermanos los hombres, procurando imitar el amor de Cristo. Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.
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