14 noviembre 2020

Evangelio del día 14 de Noviembre de 2020

EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (18,1-8). Hoy, en los últimos días del año litúrgico, Jesús nos exhorta a orar, a dirigirnos a Dios. Podemos pensar cómo los padres y madres de familia que esperan que todos los días a que nosotros sus hijos les digamos algo, que le mostremos nuestro afecto amoroso. Dios, que es Padre de todos, también nos espera del mismo modo, Jesús nos lo dice muchas veces en el Evangelio y sabemos que hablar con Dios es hacer oración. La oración es la voz de la fe, de nuestra creencia en Él, también de nuestra confianza, y ojalá fuera también siempre manifestación de nuestro amor. Siempre nuestra oración debe ser perseverante y confiada, implorando siempre la misericordia de Dios, pero la mayoría de las veces también debe ser de petición de alguna gracia o favor. Y, aunque no se consiga de momento lo que se pide, sólo el poder dirigirse a Dios, el hecho de poder contarle a Él la pena o la preocupación, ya será la consecución de algo, y seguramente, aunque no de inmediato, sino en el tiempo, obtendrá respuesta, porque Dios nunca se hace el desentendido con sus hijos y más los que le piden y están siempre confiando en Él. Estos días donde nuestras vidas han cambiado el ritmo de vivirla, por la crisis de salud que se vive a nivel mundial, nosotros quienes habitamos aquí en estas tierras benditas hemos sentido la bendición de Dios Padre, pues nuestra oración y las ganas de estar cerca de Jesús nos lleva a que Dios no desaparezca de nuestros pensamientos, confiando cada día en su misericordia y hacer de estos tiempos, días de perseverancia y confianza en el Señor. Neida Méndez – Proclamadora de la Palabra parroquial.

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