13 noviembre 2020

Evangelio del día 13 de Noviembre de 2020

EVANGELIO, TOMADO DE SAN LUCAS (17,26-37). Hoy, en el texto del Evangelio son remarcados el final de los tiempos y la incerteza de la vida, no tanto para atemorizarnos sino para tenernos bien precavidos y atentos, preparados para el encuentro con nuestro Creador; en vista a estar siempre preparados para buscar y cumplir la Voluntad de Dios. La vigilancia constante y la preparación son el sello del discípulo vibrante y atento. Nosotros como discípulos, debemos estar preparados y vigilantes siempre. El secularismo ha echado raíces profundas en nuestra sociedad, la innovación y la rápida disponibilidad de cosas y servicios personales nos hace sentir autosuficientes y nos despoja de la presencia de Dios en nuestras vidas. Sólo cuando una tragedia nos golpea despertamos de nuestro sueño para ver a Dios en medio de nuestro “valle de lágrimas”, incluso debiéramos estar agradecidos por esos momentos trágicos, porque seguramente sirven para robustecer nuestra fe. Estamos viviendo momentos y días difíciles donde nuestra fe se está viendo sacudida, pero es ahí cuando debemos recordar los grandes testimonios de hermanos y hermanas nuestras que dan su vida por la fe y por Cristo, la cual no será en vano. Así, nosotros luchamos por avanzar en el viaje de nuestras vidas en la sincera esperanza de encontrar a nuestro Dios, porque: “Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará”. La invitación de hoy hermanos de Pregonero, no es otra sino la de no presumir de cosas que ofendan a Dios, vivir para Cristo Jesús. Es evidente que la vida en la carne se ha de perder necesariamente y que la vida en el espíritu, si no se comparte se debilita. Por este motivo, todos los santos, tomando como modelo a Jesús, que vivió intensamente para Dios y para los hombres, han dado generosamente su vida de multiformes maneras al servicio de Dios y de sus semejantes. Neida Méndez – Proclamador de la Palabra parroquial.

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