Evangelio de San Lucas 2, 41-51.
El
Evangelio de Lucas nos pone ante las búsquedas e interrogantes que surgen de la
novedad de Dios. José y María tardan en percatarse de la ausencia de Jesús. Los
asalta la legítima inquietud de quien no sabe en que extravío puede andar un
hijo, un ser querido, un amigo. El Evangelio nos dice que “su Madre conservaba
en su corazón todas aquellas cosas”. Y no puede ser de otro modo. El corazón es
el lugar donde los misterios de la vida pueden recibir luz. Sólo el corazón nos
pone en sintonía con la novedad de las personas y con la novedad de Dios. María
va a guardar en su corazón muchas novedades al lado de su Hijo. Por ello su
corazón es capaz de entrar en sintonía con cuantos sufren, buscan, padecen o se
extravían. Que María nos ponga en la ruta de su Hijo, para que nos abramos a la
misericordia y al perdón.
Catequesis parroquial.
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