Evangelio de San Mateo 8, 28-34.
La
misión de Jesús trasciende todas las fronteras. Él no tiene miedo de ir al otro
lado, a la tierra de los gentiles, donde los judíos normalmente no irían. Allá,
Él se encuentra con las fuerzas del mal en la forma de demonios y los domina.
Sin embargo, los habitantes no son capaces de ver el poder de Dios que trabaja
en Jesús, y formalmente le piden que se vaya. Señor, contigo a nuestro lado, no
tenemos nada que temer de las fuerzas de la obscuridad en el mundo. Tú nos
libras de todo mal y haces todo lo posible para asegurar que triunfe la bondad.
Ayúdanos a confiar en tu poder divino a lo largo de nuestra vida y a estar
atentos a las formas en que comunicas tu mensaje de salvación.
Catequesis
parroquial.
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