21 septiembre 2020

Evangelio del día 21 de Septiembre 2020

Comentario: En este día la Iglesia celebra la fiesta del Apóstol San Mateo, vemos el gesto de Jesús hacia cada ser humano en no ver condiciones de vida, sino en lo que puede llegar a ser. Es impresionante y una maravilla que el Señor no tenga la misma mirada que nosotros. Cuando el corazón del que se siente elegido por el Señor es un corazón sencillo y pobre, que sabe que todo lo recibimos de Él, es muy fácil dar una respuesta. para cada uno de nosotros como pueblo de Pregonero, en bueno fijarnos en lo que perdió Mateo, y en lo que encontró. Perdió un cómodo trabajo, y encontró un destino. Perdió unos buenos ingresos, y encontró la dignidad. Perdió una cómoda seguridad, y encontró una aventura como no soñara nunca. Pero sin duda encontraremos una paz, un gozo y un interés en la vida que nunca habíamos conocido. En Jesucristo podemos encontrar riquezas que superan con creces todo lo que se pueda abandonar por Él. Jesús no se limitó a llamar a Mateo para que fuera uno de sus hombres y seguidores, sino que se sentó a la mesa con hombres y mujeres como Mateo, con cobradores de impuestos y pecadores. A eso estamos invitados todos nosotros, pues Jesús mismo dice, yo no he venido a invitar a los que están tan satisfechos consigo mismos que están convencidos de que no necesitan la ayuda de nadie; sino a los que son conscientes de su pecado y se dan cuenta de que necesitan desesperadamente un Salvador. Además estaba diciendo: Los únicos que aceptan mi invitación son los que reconocen lo mucho que me necesitan.

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